Correspondencias: Anne Sexton (primera parte)

The Black Art

Anne Sexton

A woman who writes feels too much,
those trances and portents!
As if cycles and children and islands
weren’t enough; as if mourners and gossips
and vegetables were never enough.
She thinks she can warn the stars.
A writer is essentially a spy.
Dear love, I am that girl.

A man who writes knows too much,
such spells and fetiches!
As if erections and congresses and products
weren’t enough; as if machines and galleons
and wars were never enough.
With used furniture he makes a tree.
A writer is essentially a crook.
Dear love, you are that man.

Never loving ourselves,
hating even our shoes and our hats,
we love each other, preciousprecious.
Our hands are light blue and gentle.
Our eyes are full of terrible confessions.
But when we marry,
the children leave in disgust.
There is too much food and no one left over
to eat up all the weird abundance.

 

El arte negro
Traducción de Ana Cristina Pérez

 Una mujer que escribe siente demasiado,
¡esos trances y presagios!
Como si los ciclos y los hijos y las islas
no fueran suficientes; como si los [dolientes y los chismes
y los vegetales nunca fueran suficientes.
Ella cree que puede prevenir a las [estrellas.
Una escritora es, en esencia, una espía.
Amor mío, yo soy esa chica.

Un hombre que escribe sabe demasiado,
¡tales conjuros y fetiches!
Como si las erecciones y los congresos y [los productos
no fueran suficientes; como si las [máquinas y los galeones
y las guerras nunca fueran suficientes.
Él fabrica un árbol con muebles usados.
Un escritor es, en esencia, un estafador.
Amor mío, tú eres ese hombre.

Sin amarnos nunca a nosotros mismos,
odiando hasta nuestros zapatos y sombreros,
nos amamos el uno al otro, queridoquerido.
Nuestras manos son suaves y azul claro.
Nuestros ojos están llenos de confesiones terribles.
Pero cuando nos casamos,
los niños se alejan con desagrado.
Hay demasiada comida y no queda nadie
que acabe con toda la extraña abundancia.

 

El arte maquinal
Versión libre del poema de Anne Sexton “The Black Art”, por Kevin Martínez 

Un sismógrafo que escribe siente demasiado,
¡esas sacudidas del subsuelo!
Como si los ciclones, los deslaves  e incendios
no fueran suficientes; como si los escombros y los gemidos
y los paramédicos no fueran suficientes.
Él cree que puede prevenir la catástrofe.
Un sismógrafo es, en su totalidad metálica, muy nervioso.
Amor mío, yo soy esa máquina.

Una impresora trabaja demasiado,
¡tales archivos burocráticos y aburridos!
Como si las devoluciones de los productos
no fueran suficientes; como si las pantallas  y los discos duros
y los archiveros no fueran suficientes.
Ella fabrica facturas con cuentas bancarias.
Una impresora es, en su esencia plastificada, una mensajera.
Amor mío, tú eres esa máquina.

Sin podernos desconectar,
odiando nuestros sonidos,
nos percibimos el uno al otro, querida, querida.
Nuestros circuitos son estables y enredados,
nuestros resultados están hechos de movimientos,
pero cuando nos apagan
los humanos se alejan con indiferencia,
hay demasiadas ondas y tóner  en esta oficina
y nadie que cierre la puerta.


From the garden
Anne Sexton

Come, my beloved,
consider the lilies.
We are of little faith.
We talk too much.
Put your mouthful of words away
and come with me to watch
the lilies open in such a field,
growing there like yachts,
slowly steering their petals
without nurses or clocks.
Let us consider the view:
a house where white clouds
decorate the muddy halls.
Oh, put away your good words
and your bad words. Spit out
your words like stones!
Come here! Come here!
Come eat my pleasant fruits.

 

Desde el jardín
Traducción de Ana Cristina Pérez

Ven, amado,
contempla los lirios.
Somos de poca fe.
Hablamos demasiado.
Guárdate tu palabrería
y ven conmigo a ver
cómo abren los lirios en semejante campo,
crecen ahí como yates,
conduciendo sus pétalos lentamente
sin enfermeras ni relojes.
Contemplemos la vista:
una casa donde nubes blancas
decoran los lodosos pasillos.
O, aparta tus buenas palabras
y tus malas palabras. ¡Escupe
tus palabras como piedras!
¡Ven aquí! ¡Ven aquí!
Ven a comer mis placenteros frutos.

 

Desde la azotea
Versión libre del poema de Anne Sexton “From The Garden”, por Kevin Martínez

Ven, antena parabólica,
contempla los edificios.
Somos de mucha estática.
Guárdate tus transmisiones,
y ven conmigo a observar
cómo encienden los rascacielos en semejante ciudad,
crecidos ahí como gigantes,
trozando las nubes
sin cuchillas ni aspas.
Contemplemos la altura:
un puesto de periódicos donde las revistas
decoran banquetas resquebrajadas.
Oh, aleja tus servicios por cable,
y tus promociones exclusivas. ¡Quédate
sin señal como un axón inactivo!
¡Ven aquí! ¡Ven aquí!
Ven a satelizar mis pensamientos.

 

Aquí puedes ver la segunda parte.

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