Soliloquios: Pequeño manual de anatomía masculina, de Analía Pinto

Por: Analía Pinto

 

Sus uñas

Son los lejos que a veces quedan cerca
coribantes de un sueño que se pulsa a sí mismo
en el cordaje exacto de mi espalda
almuecines que llaman a la oración
en horas destempladas y circunflejas
pequeñas porciones de córnea habilidad
que se deslizan por el mástil de mis días
astutas y traicioneras como el áspid
que en el trémolo de sus manos se subliman
miniatúricas cuerdecillas para escalar
el Himalaya de su turbio amor
son los ojos por donde a veces me mira
la cutícula de la osteosa divinidad

 

Su belleza

era la belleza extremadamente turbia
Luis Antonio de Villena

Eso que las palabras no logran desentrañar
lo que ningún mapa podrá jamás
señalar con precisión
eso que cada noche está por fundirse en el poso de mi corazón
y que cada mañana se evapora al compás de los viejos estrofeos
eso que atesora bajo la planta de sus pies
y en el canto de sus manos
justo en medio de los omóplatos
la turbia belleza abnegada de los demonios
que sin cesar lo habitan
la rotunda sensación de estar descendiendo siempre un paso
y otro
y uno más
en el más hospitalario averno

 

Su toisón

si toisón
si espuma que suave se disolvía
si espiga fuerte y madura
si alas para hendir el firmamento
si báculo
si oráculo que me leía el horóscopo fiel del cuerpo
si runa
si epigrama austero
si risa que velaba todas las risas
si ristra de amor con su gota en la cresta
si espíritu sonrosado
si pequeño gran dios
si luna creciente de mareas altísimas
si tocado de mí crecía y balaba por los campos
si anhelo
si trépano
si horadador del musgo
si roseta

si toisón
—vellocino que iba en mi busca
nauta de todas las grietas—

 

Sus colmillos

I
sus colmillos se clavaron
en la pulpa confitada
con cadenciosa carnalidad
en el punto donde todo converge hacia Dios
allí
donde nacen los ríos y el delta se divide solo

II
sus colmillos se clavaron en lo más hondo
y cada movimiento los hunde más
cada palabra oficia de estaca
cada nota se encarga de sellar mi condena

son la carne que sigue creciendo

en lo más hondo            en lo más dulce
en lo que nunca sabré cómo decir

 

*Poemas extraídos del poemario inédito Pequeño manual de anatomía masculina

 

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