Soliloquios: Vértigo novilunio, por Rebeca Molina Ruh

Imagen por Paola García

Texto por Rebeca Molina Ruh

Cerré los ojos
y fui la oscuridad

en un espacio cerrado
busqué en mi luz fracturada
la tumba de todos los astros

en hiato infinito

vibré mensajes a la tierra
y contemplé el silencio
entre mis párpados 

la distancia quebró
las piedras de los planetas
en mis propios oídos

Y mi soledad baila
sobre el anillo de Saturno
su melodía perpetua

los vi quemarse
a kilómetros

el humo hablaba 

la tierra quedó vestida
de tu cielo
azuloscuro

                 sembró
una lágrima;
ácida

nadie
 la vio
se ahogaba

tierra no responde
ella ve a Venus
en verde cristalina tela
pinta su silencio
y colorea con sus besos
la espalda de Marte
dentro de su roja guerra

he sido fugaz,
me ha cruzado una flecha sideral

tejí la noche
en mi cadáver 

los satélites
me llaman

(oscuréceme los ojos,
levántame hasta el borde del abismo)
en esta esfera de luces
caleidoscopio de sombras
a veces cae una imagen
de un mundo que no es el nuestro

a través de su reflejo
los planetas de lejos
pueden contarse una historia.

Azul visible

ilumina
en algún punto solar
golpeó su luz cinérea
cierta perspectiva
lunar

hay una caída
de círculo,
una marca
curvilínea
y en nebulosas:
un arco de colores
fantasmales

hay un asteroide
azul

en mis ojos
caben más
de siete abismos 

flotando en el universo
una música invisible 

para llegar a ti,
¿cuántos infinitos?

no siempre noviembre trae luz
a veces sólo recuerdos,
piedras verdes que ruedan sobre el incendio.

Llueves
recuerdos de invierno te cubren los párpados
te parece ver a Orión
pero es sólo un rayo morado
hunde tu barco

te pido que regresemos
al camino de la Vía Láctea,
sé mi camelia celeste
búscame del otro lado.

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