Notas sobre el papel del filósofo en la polis moderna

En vista de un próximo coloquio a realizar en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, aprovecho este espacio para presentar algunas notas. El tema del coloquio es en torno al filósofo en la polis griega clásica; me interesa presentar algunas ideas referentes al filósofo en la polis moderna actual. No se deben ver como más que una serie de notas inconexas, nodos abiertos e inconclusos. Un texto futuro pudiera retomar el tema con mayor concreción bajo el lema “Tesis sobre el papel del filósofo en la época actual”, pero este no es esa pieza.

  1. Parece que, conforme cambian las épocas, el quehacer del filósofo se adapta sin conceder en su especificidad frente a otras labores. Definir qué distingue la obra del filósofo de la de cualquier otro ser humano parece un intento entre la arrogancia y la trivialidad. Por un lado, pensar es un bien común. Por otro, la filosofía se enseña y se introduce desde una tradición del pensar; nada nuevo comparado con cualquier otra disciplina que tenga una referencia teórica. Preguntar por el estado de esa tradición (i.e. a dónde a llegado, dónde se encuentra hoy y a dónde va) es relevante para dilucidar un aspecto crucial del filósofo contemporáneo.
  2. La tradición occidental da el mayor peso a la herencia socrática, donde la labor del filósofo es la del partero de la verdad. Nótese que es partero, no madre o padre, ni creador ni hacedor. En el debate actual de ciencia vs. filosofía, se presenta a la segunda como una competencia a la ciencia, mientras que quizá es una disciplina totalmente diferente. Esto, no sólo en su forma de investigación, pero en su postura crítica hacia el compromiso empírico del que depende la ciencia. Esta postura le permite tener una mirada crítica, e introducir un grado de escepticismo a las premisas y procedimientos por los que se quiere dar nacimiento a la verdad. Esto siempre ha sido pertinente para arruinar las fiestas en las que el entusiasmo por la verdad debe ser temperado. Quizá, mismo con la tecnología.
  3. Escribir es olvidar lo que se iba a decir, pero se escogió anotar. Eso es relevante para este texto como para la filosofía después de Sócrates (ojo, pero no post-socrática). Sloterdijk menciona que un libro es una carta a un lector que no se conoce, pero al que se presume amistad, como permitir que alguien más lea tus notas personales. En diferentes épocas se han privilegiado diferentes formas de escritura, con base en su efectividad y su recepción por la sensibilidad de su tiempo. ¿Cuál es la sensibilidad de hoy? ¿Existe ánimo de leer una gran obra de +1000 páginas? Parece que, a pesar del hype de la cultura “rápida” de las redes sociales, persiste el deseo de encontrar una gran carta, escrita por un amigo, en el anaquel.
  4. Una característica de la época actual es el peso de la comunicación digital (zzz), cosa que brinda nuevas oportunidades para dirigirse a los amigos. Facebook es un manantial de debate filosófico, mas, igual que cualquier otro yacimiento de agua pura, es difícil encontrarlo. Se subestima, pero en esas conversaciones espontáneas, libres, se tramitan ideas filosóficas, latentes o como tema central. Quizá parte de la filosofía actual tiene que ver con sacar esas nociones a la luz de las ideas claras y distintas, manera no sólo de ganar visibilidad, pero de sentir los latidos del mundo.
  5. ¿Pertenece la filosofía al terreno académico actual? ¿O en general? Quizá aquí está el meollo del asunto. Hoy los incentivos económicos en la academia se encuentran vinculados al impacto de las publicaciones especializadas, o al alcance de las obras de difusión. ¿Es este el vehículo ideal para la filosofía contemporánea? ¿Es la respuesta a la sensibilidad actual? ¿O es una camisa de fuerza (en el peor de los casos)?
  6. El orden político, ¿qué tanto es construido por la reflexión teórica? ¿Cuáles ideas son más influyentes? No hay duda que todo arreglo político, toda institución tiene como base alguna idea pertinente a la filosofía. Esto no necesariamente va contra la idea que las instituciones pueden nacer de manera espontánea, ni está mejor representada en la noción que toda institución es una imposición. Eso por sí sólo es un debate que puede ser pertinente a la filosofía. Cfr. muchos egresados de carreras universitarias en filosofía se dedican al cabildeo (lobbying) profesional: la argumentación, el lado más filoso de la filosofía, es bienvenido en la construcción de la polis.

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