Soliloquios: Tres poemas de Roberta Iannamico

Por: Roberta Iannamico

 

inesita la vio
o por ahí la oyó
en la estación de servicio
abajo del tacho de basura
la mariposa
tenía un ala rota
y más llamaba la atención
más que sus alas
su cuerpo negro
con lunares blancos perfectos
la llevamos a una planta
para que pase el resto del día
¡un tacho de basura
no es lugar para una mariposa!
cuando entramos al baño
de la estación
mirándose al espejo estaba
una mujer con vestido ajustado
negro con lunares blancos
con ine nos miramos
disimulamos.

 


 

ya vamos variando
te vi en el bosque de árboles fríos
vos eras la única luz
ingenuo
llevabas corona de rosas
vestido de azul
un pájaro viene a tus pies
tal vez no lo ves
un cofre
silencio te guarda
un huevo con astros adentro
que bailan tan lentos
más lentos que vos
entonces agarré un hacha
y la rebolié para arriba
y el cielo se rajó
caían los ángeles
como figuras de cartón
quedaban enganchados en los árboles
en la punta de las pirámides
aparecían aturdidos
en los patios de las casas
carambacaramba
¡mamá hay una señora con alas!
pero no puede volar
es muy pesada
la invitamos a pasar
le dimos agua
no entendía nada
la música de la tele
la hizo bailar
¡que viva en nuestra casa!
dijeron los chicos
se habían encariñado
le mostraron su pieza
le hacían peinados.

 


 

la cuchilla
en cuclillas
sobre la tabla
habla
¡salten ajos!¡a la sartén!
el tomate
en una cama de hojas
gotas de limón lo mojan
una rama de laurel
lo corona de gloria

al lado de la estufa
intento una estrofa
que sea para mí una rampa
para llegar a la cima
pero es una trampa
entonces vuelvo al clima
al abollado calefón
al celofán de la cebolla

en la ciudad de roma
a orillas del amor
pierdo las formas
late urgente corazón
rompe las normas
de rodillas ante vos
ofrendo la tela
de mi repasador
y el detergente
que lava la fuente
del arroz

los choris en la parrilla
el repollo ya cortado
con un destornillador
abrís el vino
deshollinador
quiero ser una ramera
y ponerme tu remera
pero estoy borracha
borrada
un guijarro me salva
de perderme en los acordes
de tu guitarra.

la mochila pesa como un muerto
pero lleva libros
vida para otros
y se abre el tiempo
es igual al cuore
entra todo junto
malo bueno lindo feo blanco negro
mesas que sostienen
nuestros platos llenos
platos rotos pagan
los del hambre eterno
falta fuerza a la poeta
tan cansada llega
a una casa humilde
vuelve siempre
se despide

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