Naufragios (y otras resacas de pacotilla)

Por: Fabrizio Cossalter

“El refinado orgullo de la resignación”.

“Luchan por la Idea, aún sin tenerlas”.

“Separación entre intelectuales y población. Los intelectuales trabajan para los intelectuales y la población aumenta”.

Ennio Flaiano

BARICCO, ALESSANDRO El último ilustrado. Ha llevado el esprit de finesse a otro nivel. Tal vez sus novelas no le sobrevivan, pero siempre nos quedará su exégesis de la obra de Benjamin: «Es atroz el hecho de que él [Walter Benjamin] no pudiera conocer la televisión, a Elvis, la Unión Soviética, la grabadora, el fast food, a JFK, Hiroshima, el microondas, a John Patrick McEnroe, los sacos de Armani, a Spiderman, al papa Giovanni, y un montón de otras cosas. ¿Os imagináis qué habría podido hacer con con este material? Probablemente nos lo habría explicado todo (siempre de manera un poco difusa, eso es verdad) con años de anticipación. Él era uno que en 1963, por ejemplo, habría podido profetizar, sin esforzarse demasiado, el reality show». Sencillamente perfecto.

COÑAZO Lo peor que se puede ser en esta vida, según Michi Panero. Al parecer, el inefable gabinete de gobierno de nuestra capital en movimiento –allegro ma non troppo– no atesoró la sentencia del último vástago del desencanto. Prohibido el cante.

CRACK Hay críticos que todavía no se han repuesto del subidón. El mono de los lectores, en cambio, resulta perfectamente llevadero.

ECO, UMBERTO Merced a la sabiduría de su primer entrenador, «El Mago de Tel Quel», ganó por KO uno de los últimos combates literarios del siglo XX (Palermo, 1963). A diferencia de muchos de sus compañeros de equipo no sucumbió ante los laureles, siguió entrenando y llegó a cosechar copas y trofeos en las disciplinas más variadas: esgrima y atletismo -fondo, medio fondo, velocidad-, sobre todo, aunque no desdeñara la lucha libre, el chamanismo y la herejía. Es objeto de un culto un poco sospechoso por ecuménico. Sentado en la cátedra de San Pedro Enciclopédico, nos liberó de todo sentido de culpabilidad y nos enseñó a disfrutar, por fin, de nuestra vocación más exclusiva, los deportes extremos de butaca y televisión. Algún maldiciente afirmó que su victoria más aplastante no es sino una «gran lección universitaria que contiene un pequeña novela». Sus epígonos (jóvenes atletas de entre cincuenta y sesenta años, habitualmente) suelen estar desprovistos del sentido del humor y de la politesse que distinguían al maestro.

EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO Me suena. Algún día la voy a ver.

EN BUSCA DE KLINGSOR Peliculón.

FASCISMO Palabra-comodín de extraordinaria utilidad para quienes carecen de léxico propio. Como un chicle pegado a la suela de nuestra buena conciencia, sirve para elaborar sesudos editoriales en contra del capitalismo financiero, para reñir al maleducado que nos pisa un callo en el vagón del metro o para meterse con los hinchas del equipo rival. Siempre existirá algún macarra que nos robe la merienda, en la inacabable escuela primaria en que se ha convertido nuestra vida.

FOOL El que escribe con cuentagotas estos borrones. La melancólica, perezosa desesperanza de un Pierrot lunaire parece representar el justo castigo para su vicio más inextirpable: la vanidad inerme de quien no ha entendido nada del mundo en el que vive.

OBRERISMO Droga recreativa, muy adictiva, que provoca estragos en los departamentos universitarios y en las redacciones de las revistas à la page.

PODEMOS El partido-fusión, inventor del anticapitalismo molecular y merecedor de su primera estrella Michelin en la cata general del 20 de diciembre. Tal vez repita el 26 de junio y obtenga la segunda gracias a la sápida contaminación con la cocina más castiza de Izquierda Unida: los fogones en plein air de la Puerta del Sol, la mística oculta del spleen bolivariano, la sempiterna picaresca del cocido madrileño, el espectáculo del marxismo líquido como amour fou… Anhelamos su desembarco en México, que cuando menos insuflaría algo de gracia carnavalesca en el rigor mortis de la política patria. ¿Os imagináis qué podrían alcanzar junto con Morena en el Zócalo? Ni siquiera Benjamin…

VARGAS LLOSA, MARIO Galant homme. Maestro de civilité en el salón de Isabel Preysler. Tiene algún lejano parecido con uno de los protagonistas del boom.

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