Jaque Mate

Por: Sofía Ánimas Pazos

 

La partida no duró más de quince minutos. La mitad de esos quince minutos no eran movimiento, sino vacilación y acercar mi mano temblorosa a una pieza, para luego retirarla y seguir pensando un poco más. Él apenas y se inmutaba, dando sorbitos a su copa mientras desplegaba sus caballos y alfiles ante mi defensiva ciega. Cuando dijo Jaque mate debí abrir mucho los ojos, porque me miró con ternura y satisfacción. Más tarde, en la oscuridad de su cuarto, me dijo que el problema era que me preocupaba demasiado por mis piezas, sin mirar las suyas. Yo creo que hay más de un problema, le dije. Que no me gusta jugar ajedrez es el más importante; eso no se lo dije.

* * *

Cuando me decidí a levantarme, era la una. Llevaba ya un par de horas despierta, ojeando mi teléfono y dando vueltas en la cama con los ojos abiertos. Encontré a mi mamá sentada en la sala, con el turbante de toalla en la cabeza, buscando recetas de ramen en internet. Me contó que esa noche había soñado con un temblor y que los gatos se escapaban en medio de la confusión.  Le contesté sorprendida que yo también había soñado con un temblor, pero mi sueño se limitaba al balanceo de mi lámpara de techo visto desde la cama. Una narrativa minimalista, en tanto que no me transportó a ningún lugar salvo el pasmo. Bromeamos un rato con la idea de nuestros gatos gordos e inútiles sobreviviendo en lo salvaje. No, no sobreviven, punto.

Esa tarde, en medio de mi ritual post-ducha, sentí de pronto una sacudida. Mi lámpara de techo, que Dios me ayude, balanceándose, y yo desnuda, con el turbante de toalla en la cabeza. Mi mamá abre la puerta de golpe y me grita, histérica: ¡Está temblando! Le respondo, histérica: ¡Ya sé! ¡Estoy desnuda! Ella se queda parada en el umbral, con la puerta abierta de par en par, mirándome con impotencia. ¿Qué quieres que haga? ¡Estoy desnuda! ¡Cierra la puerta!

* * *

No me disculpo por ser una narrativa millenial andante. Me disculpo por los libros prestados que no he devuelto. Este espacio lo dedico a la escritura desde las lecturas no hechas. El premontorio del sueño, La plaza del Diamante, Senilitá, Juanita la Larga, entre otras.

 

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