Sociedad de Viejos

 

Se abre la redoma

Escucho música por aburrimiento y normalmente prefiero escuchar discos completos. No soy partidario de los buitres, es decir no pico una canción y luego otra. Los discos no son cadáveres, son materia viva a la cual debe uno acercarse siempre con cautela. Gracias a las fonotecas virtuales hoy es posible acceder a una increíble cantidad de archivos sonoros con sólo dar un clic. Parte del archivo se mueve en reproductores de reconocido nombre, aunque en ocasiones algunos discos sean imposibles de encontrar en línea, entonces es ahí cuando todavía recurrimos al disco en físico. Hace poco  buscaba en Spotify el álbum homónimo del súper grupo Them Crooked Vultures, formado por John Paul Jones, Joshua Homme, Dave Grohl y Alain Johannes, cuya impronta en la escena musical ya ha dejado cierto legado en materia de súper grupos. En tres días, hablando de bandas musicales fuertes, sale al mercado Echolocation de Gone is Gone, formación integrada  por músicos de gran calibre, conocidos por ser miembros de bandas como At the drive-In, Mastodon y Queens of the Stone Age. Pero volviendo al disco de Them Crooked Vultures, mi sorpresa fue que había sido retirado, por fortuna soy un comprador compulsivo de discos y no fue difícil hallarlo en uno de mis libreros. Cuando lo escuché de principio a fin sentí lo mismo que la primera vez: una turbina pegándome directo al rostro, para después tragarme y destrozarme junto con mi libro El odio a la música de Pascal Quignard.

Misma sensación ocurre con Sociedad del Miedo del dúo mexicano Los Viejos, donde la guitarra potenciada con cuerdas String-56 y un modelo de amplificador subido a tono reverval, contando también con la maestría de Leo Padua en la batería, cuya influencia death metal es fácil de escuchar, hacen de este material discográfico lo mismo que Them Crooked Vultures: pegarte directo al rostro con una ventisca extrema. La primera vez que escuché a este dúo fue por su video de la canción Proud to be, y de ahí no he dejado de seguirles la pista. Cuentan sólo con dos discos de estudio Quebrantahuesos (2013) y Sociedad del Miedo (2016), es en el segundo donde la fuerza tonal pega con más precisión. Su tono en la batería sigue siempre una ruta estilo Cannibal Corpse combinado con un poco de grindcore, parecido a lo que hacen Napalm Death o Converge. Y, bueno, sería un error muy grande no mencionar la influencia de las primeras agrupaciones hardcore, tales como Minor Threat y Black Flag.

Si en sus discos este dúo suena con poder, hay que escucharlos en vivo para retomar la idea. Si en los discos son una turbina, en  vivo se escuchan como una estampida de rinocerontes aplastando cráneos de buitres. Recuerdo haberlos visto en el Pasagüero, y la imagen de todos nosotros brincando y haciendo añicos la pista mientras dos sujetos tocaban en el escenario es algo que no se me va a olvidar jamás. En México los dúos comenzaron a ser una tendencia. A finales de los noventa no escuchabas muchos dúos. Todas las bandas estaban conformadas por cinco o cuatro integrantes. Ahora es más fácil encontrar bandas con dos integrantes: Cardiel, Los Viejos, Yokozuna, Pintando cartas, Policía venudo, etc. Dichas bandas llegaron a conformar otro tipo de entrega musical en la Ciudad de México. En el extranjero bastaría mencionar The Black Keys, Death From Above 1979, The White Stripes y Royal Blood.

En fin, si tienen la oportunidad de escuchar Sociedad del Miedo, háganlo con una cerveza en mano o un whiskey o una botella con agua o mientras patinan o andan montados en el camión con destino a cualquier lugar. En la siguiente columna ya escribiremos más acerca de esta tendencia de hacer dúos musicales en México. Quien escribe esto tiene foliculitis nasal y le cuesta trabajo respirar. No por viejo sino por descuidado.

 

Se cierra la redoma

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