Ornitorrinco: IV

—Debía tener unos veinticinco metros de profundidad. Y teníamos que meternos ahí porque se suponía que ahora sí le habían pegado al premio grande y habían encontrado unas reservas de petróleo en el desierto. Fíjese nomás, ahí en mero Torreón. Total que fuimos a caer un grupo de mensos que se creían caza fortunas y yo, ya sabe, empujado por el aburrimiento que siempre me anda quemando las plantas y pues no le miento, también pensar en la posible millonada. En cuanto llegamos ya había gente trabajando y llegaban máquinas de excavación todos los días, ya les andaba encontrar su petróleo. Y después de una semana que sí le pegan al premio grande: una tortuga como de seis metros quesque tenía como 72 millones de años ahí enterrada, cómo la ve. Sí, la sacaron casi enterita. Y ahí empezaron las discordias entre el equipo de investigadores y los mandamás que buscaban el petróleo, porque las excavaciones podían dañar el tesoro histórico del lugar. Ya ve que toda esa zona estuvo bajo el agua en el tiempo de los dinosaurios. Por los mismos años del desentierre ya le había surgido la idea a algunas gentes de que querían independizar el territorio de La Laguna. Imagínese, aquello era un desmadre. El hallazgo le sirvió al gobierno para apaciguar los ánimos de la gente. Eso sí que mientras todos estaban distraídos con los huesitos se hicieron muchas cochinadas en el gobierno. Nada nuevo, pues, nomás que cuando uno está ahí cerca, se siente más real. Total que tenía que meterme a este nuevo hoyo que habían estado cavando en el desierto a probar suerte: si no había huesos, podían entrar las máquinas extractoras. Ahí teníamos encima todo el tiempo a las dos partes interesadas. No habían llegado tan hondo antes y me tocó ser el primero en bajar a calar el terreno. Habíamos estado trabajando hasta tarde, muchas más horas de la cuenta, pero ya les urgía, que ahora sí habían encontrado la zona, que todo indicaba que ese era el lugar en donde estaba todo el petróleo, pero no fuera a ser que se les cruzara una ballena y atrasara semanas el proceso. Como le digo, era tarde. Como el equipo de paleontólogos ya se había retirado, yo bajé con la orden de hacerme el desentendido si encontraba alguna parte de esqueleto. La excavación iba a proceder a como diera lugar. Yo ya estaba cansado y asoleado de todo el día, pero allá abajo no vi huesos. Lo que sí vi fue que yo no tenía nada que hacer en Torreón, una corazonada, dicen. Sí encontraron por ahí un pequeño yacimiento de petróleo.

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