Soliloquios: La tristeza no es un asunto industrial, de Rosario Loperena

Por: Rosario Loperena

 

…así como ciertas flores nacieron postradas,
y no poseen más lenguaje
que su cuerpo
viendo al sol, así nosotros,
con la única diferencia de
que uno no sabe que no es una flor
y puede cambiar su postura.

 

I.

Debajo de la almohada se alojan sueños que no quieres que vea.

Las atrocidades (invisibles) cometidas en las horas de amor.
La duda es la más firme declaración de fe.

El acto no es consecuencia.

Latigazo.

 

La envidia inconfesada a los suicidas. Escucho pisadas.
Las partes pudendas del pensamiento. Escucho pisadas.

Tiran hacia afuera. Escucho pisadas.

Y tiran de mi yo hasta despenderlo.

Cantan. Hay otro territorio.

Cantan. Lavan mis ojos.

Cantan.

Cruzan el cerco. Brisa en mi cara. Silencio.

Intercambio mi eternidad por una vida animal (yo escojo)
ser ave o ballena.

Intercambio mi eternidad por una vida inanimada (tú escoges) puedo
ser piedra.

Lo he visto todo, dijo alguien, pero del otro lado nadie dice qué

pasa.

 

II.

He visto una piedra arrojada a las aguas de mi pensamiento
me expando por un instante
después voy al fondo junto con la piedra.

 

III.

Mi amor es un órgano sexual de terminaciones nerviosas larguísimas
vibra tan ronco como el árbol que se toca de madrugada.
Mi decir, material carne, muere al instante mismo de nacer
y permanece
poco.

Con el lenguaje puedo hacerlo todo. Desaparecer.
Hacerlo todo con el lenguaje. Fabricar espejos. Con mi cuerpo.
Mi cuerpo, niño caprichoso. Mi lenguaje finge ser adulto.
Se abrazan.
Froto mi lenguaje contra ti.

Hospédate, aquí nada es conjugable
(te señalo la laguna que nace entre mis costillas, de donde
proviene lo que digo).
Colocas tu mano antes del ombligo. El habla parece pusilánime.

 

 

IV.

El lenguaje hace figuras.
El lenguaje está hecho de figuras.

 

decir piedra en la lengua borra la piedra
decir forma
formar la forma de la piedra en la lengua
piedra forma la lengua contra los dientes
la piedra imita a la piedra
la lengua imita a la lengua para ser piedra

 

El lenguaje es un asunto geométrico.

 

V.

Que no es un par de picos
lo que llevo en mano en lugar de dedos
para cavarme sin descanso el pecho
hasta encontrar la piedra más pequeña
un prisma mal pulido puntiagudo
que lastima.

Si pudiera frotar mis ojos
con las lagañas de los perros
para ver de cerca a los muertos.

Si yo pusiera la piedra por debajo
de mi lengua
podría entender el mal
de la voz.

Si hubiera en mi pecho en vez de la espesura
del salitre
un espacio de silencio
un espacio sin color

en vez de la caverna de estalacta
nada
me pudiera crecer un cuerno en medio de los ojos.

 

Si los árboles están llenos de bocas en su cuerpos
boquitas imitando la risa y el espanto por toda la corteza.

Si la pérdida total de mi esqueleto
que decidió erigir el grito
extraviar las astas y los rabos
si en vez de los seis dedos,
la sintaxis.

Si la ballena fue pájaro de tierra y prefirió los mares
si cambió las plumas por el flote negro.

En el vientre en el sueño en el sexo sólo hay yema.

Si la piedra en mi centro corazón no fuera en pecho
hija de cabeza.

 

V.

Si una persona no fuera el animal roto por el habla.

 

VI.

La tristeza de los animales es tibia y anuda el pelo.
La tristeza de los hombres es hielo sobre el párpado.

Podría crecerme un cuerno en medio de los ojos
si mi tristeza fuera la de una criatura que no existe.

Si un escalofrío pequeño entre uno y otro ojo
como una protuberancia color piedra encendida me creciera.

 

VII.

Tu sueño es un lince pariendo un hijo dorado
yo que duermo junto a ti,
escucho el alarido de lo roto: el nacimiento.

Si tu temblor fuera el de la memoria
dolor ancestral de hordas  cargadas de sus propios huesos
si mi violencia persiste por mi propia ausencia
sueño rinocerontes
llevando mi cuerpo, dejándome completa.

Si los hombres con sus manos arrancan
cuernos placentarios para tener poderes
si se despojaron de asimetrías y extremidades
para hacer del lenguaje un arma
una creciente
prótesis de máquina para tener poderes.

 

Si soy mucho más que este mecanismo parlante
que me define hombre.

Si en medio de los ojos
el escalofrío no fuera
sino en labio o en la pelvis
una línea corazón
de la comisura al cuello
al canario que se ahorca.

Si en medio de los ojos me creciera
un pedazo de voz o pensamiento
en vez de la tristeza en medio de las cejas:

Un poliedro.

 

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