La sonoridad mecánica en la poesía de Manuel Maples Arce, por Mariana Orozco

Por: Mariana Orozco

Es preciso preparar también la futura e inevitable identificación del hombre con el motor, facilitando y perfeccionando un cambio continuo de intuiciones, de ritmos, de instintos y de disciplinas metálica […] Por eso desenvolvemos y preconizamos una gran idea nueva que nace de la vida contemporánea, la idea de la belleza mecánica y exaltamos el amor a la máquina […] Son las ternuras minuciosas […] a su bella máquina de acero.

 

A pesar de que la verdad estética circunscrita a la realidad planteada en el “Primer Manifiesto Estridentista” fue breve (1922-1927), las transiciones y movilidad del mundo que rodeó a poetas como Manuel Maples Arce quedaron impresas con una cinestesia capaz de transgredir las barreras del verso. La palabra  ‘estridentismo’  se resignificó en todas sus posibles vertientes; una exaltación iluminada y efímera, actual, y tan sonora como las máquinas que orquestaban la música de fondo.

Mencionan autores como Noé Jitrik, Luis Mario Schneider o Rubén Bonifaz Nuño que el Movimiento Estridentista hizo uso de la situación del cambio en México y se manifestó de forma colorida, escandalosa y renovadora. La estética postulada por los integrantes del grupo estridentista se planteó con detalle en los diversos, y en ciertos casos divergentes, textos y creaciones gráficas.

Uno de los máximos representantes de dicho movimiento, quien sentó las directrices con ansia de crear y deshacer todo resquicio anquilosado previo, fue Manuel Maples Arce. El experimento transgresor de este autor usó como fuente principal de imágenes y metáforas el mundo reverberante que lo rodeaba; no mediante retrospectivas o prospectivas, sino por medio de los detalles aparentemente nimios de la ciudad inmediata, para construir con ellos una revolución artística fundada en la belleza del siglo: una síntesis quintaesencial del instante.

Parte de la crítica equipara la estética estridentista con la futurista; la comparación no es gratuita pues incluso Maples Arce menciona a piedras angulares del futurismo como lo es Marinetti. No obstante, debe pensarse que la respuesta de cada uno de los movimientos es distinta. La necesidad a la que responde el Estridentismo no se enraíza en “lo que podría ser”; el interés fundamental yace en “lo que es” con la emoción y urgencia de la juventud escandalosa.

 

LA POÉTICA DISGREGADA DE MAPLES ARCE

Las primeras publicaciones estridentistas, y en especial las de Maples Arce, generaron opiniones múltiples. Llegó incluso a considerarse como un juego banal de literatura la obra Andamios interiores del ya mencionado poeta. Más un coetáneo y compañero, Arqueles Vela, anotó lo siguiente:

Para comprender a Maples Arce hay que disgregarse. Hay que distender todas las ligaduras sensitivas. Hay que arrancarse el cerebro y lanzarlo al espacio. Hay que arrancarse el corazón y echarlo a rodar bajo los túneles interazules. Hay que desplegar al viento los buceadores aleteos del pensamiento. Su gemialarido que grita detrás del horizonte.

Cuando se entra en contacto con la obra de Maples Arce la cita de Arqueles Vela cobra sentido por completo. Su poesía no apela únicamente a una parte del hombre; en Maples Arce el movimiento transita desde el cuerpo y todo lo que éste emana, hasta los objetos que lo rodean. La cinestesia se funde con las palabras.

Son cuatro los libros esenciales de Maples Arce; éstos, para Rubén Bonifaz Nuño, constituyen efectiva unidad, donde la expresión del poeta crece y se perfecciona. Andamios interiores, 1922; Vrbe, 1924; Poemas interdictos, 1927; y Memorial de la sangre.

Ya sean poemas provenientes de su primer libro o del último, el hilo que los enlaza se hace palpable por medio del léxico, de los temas y, sobretodo, por la sensibilidad única del autor.

Uno de los rasgos que resulta por demás llamativo en medio de la poética abrumadora de Maples Arce es la forma en que plantea el ambiente y crea una sonoridad a través de los elementos constitutivos del texto. Es decir, edifica la realidad a la que tanto hacía referencia en los primeros manifiestos, desde la esencialidad del sonido.

 

LA SONORIDAD MECÁNICA

La amplitud de las sensaciones que evoca el medio en transformación, retoman valor para Maples Arce:

 

Es necesario exaltar en todos los tonos estridentes de nuestro diapasón propagandista, la belleza actualista de las máquinas, de los puentes gímnicos reciamente extendidos sobre las vertientes por músculos de acero, el humo de las fábricas, las emociones cubistas de los grandes trasatlánticos con humeantes chimeneas de rojo y negro […] junto a los muelles efervescentes y congestionados […] El humo azul de los tubos de escape, que huele a modernidad y a dinamismo, tiene, equivalentemente, el mismo valor emocional que las venas adorables de nuestras correlativas y exquisitas actualistas.

 

La cita anterior establece con claridad las pretensiones estéticas iniciales del escritor; los intereses y espacios que desea conformar para la transgresión. Las menciones de las máquinas, las fábricas, la efervescencia de la ciudad crean tanto imágenes visuales como sonoras; la sensitividad transita de la vista al oído. Una reformulación de la modernidad imperante en México.

La música, a razón de esto, es un elemento primordial dentro de sus poemarios. Las referencias a los pianos y violines son reiteradas. Mas ésta no es la única manera en que surge la armonía sonora; están también los aviones, los trenes y los gritos. Pueden tomarse como ejemplo los poemas “Esas rosas eléctricas”, “Por las horas de cuento”, y “80 H.P” para evidenciar la estrategia creativa de Maples Arce.

 

En primera instancia, “Esas rosas eléctricas”, poema perteneciente a Andamios interiores crea un ambiente de café, como aquél en el que surgió el “Manifiesto”. La música proviene de pianos y sollozos teatrales del violín:

 

Esas rosas eléctricas de los cafés con música

que estilizan sus noches con “poses” operísticas,

 languidecen de muerte, como las semifusas,

 en tanto que en la orquesta se encienden anilina

 y bosteza la sífilis entre ‘tubos de estufa’

 

La mezcla que realiza entre elementos luminosos, referencias al lenguaje musical y mecánico crean la atmósfera idónea para la poética desconyuntada de Maples Arce; aquélla que colinda entre una fascinación por el resultado del mundo tras la modernidad y entre el desasociego ante lo desconocido e inminente.

La referencia musical en “Por las horas de cuento”, del mismo poemario, es aún más diáfana, sólo que en este caso igualmente se evoca al sonido de la lengua misma, a las coincidencias vocálicas y ceñidas en equivalencia a la existencia del hombre en un nuevo entorno. Luego, Beethoven y un piano en clamor acompañan la agonía de yo lírico:

 

-¡Si la vida es tan triste!

-Pero no pienses eso.

-¡Si la vida es tan triste!

-Me duele el corazón cuando tú estás así.

La vida de dos individuos funcionando a la par y sujetas a la fluctuación del lugar en el que se encuentran.

En “80 H.P.” nuevamente se muestra la convergencia entre la música y las máquinas: “El automóvil sucinto/ tiene a veces / ternuras / minerales […] En el motor / hay la misma canción.”

Aparecen unidos elementos que parecen no tener relación alguna; entre el motor y el automóvil que sólo producen sonidos inconexos, y la música proveniente de un piano, y del ambiente mismo. La ciudad es un escenario donde la mezcla da un nuevo significado a la configuración geométrica caprichosa de los espacios.

Maples Arce logra reunir, con repeticiones de palabras claves como ‘música’, ‘motor’, ‘automóvil’, ‘máquinas’ un trazo desdibujado de lo que él, cual flâneur, aprehende de la ráfaga hipercinestésica de su ciudad.

 

Conclusión

Desde la propuesta de Marinetti y la inclusión de las máquinas dentro de la obra poética, con Maples Arce y el grupo de los estridentistas surge una nueva sensibilidad en la que la entrada de la modernidad ya no se vislumbra con una llegada inminente; sino como una oportunidad para crear a partir de lo nuevo, algo igualmente innovador.

Así, aunque los individuos se encuentren inmersos en un entorno diferente, el poeta se apropia inclusive de los aspectos más pequeños. Uno de éstos, la sonoridad que se mezcla con la música del momento. La sonoridad mecánica de las máquinas en un crisol con la armonía musical.

El resultado es una obra dotada de cinestesia, capaz de disgregar los sentidos de aquel que se acerque a la estética estridentista de Maples Arce.

 

 

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