Retorno con encrucijada

Se abre la redoma

Asumir el ejercicio de la escritura desde lo que acontece puede tener sus declives. En estos últimos meses he estado decidido a no escribir, más que puros chascarrillos en las redes sociales, pero nunca me los he tomado en serio. No me tomo en serio cuando se trata de disertar sobre algún tema en las redes sociales. En fin, me refiero a ese ejercicio de escribir realmente sobre algún tema en particular.

Hace unas pocas semanas me invitaron a escribir un artículo sobre la fauna abisal en una revista que muy pronto se publicará en formato físico en Oaxaca. Acepté con gusto, pero no sabía en lo que me metía. Me sentí como inmerso en la novela de Levrero (Dejen todo en mis manos), donde el autor describe una encrucijada peculiar para encontrar a un escritor que había mandado un manuscrito de forma anónima. Al final…no soy un maldito arruinador de tramas, si pueden lean el libro.

Bueno, acepté la invitación y ahora no sé cómo abordar el tema plenamente científico. Líneas arriba planteo que no me tomo en serio la mayoría de las “disertaciones” que publico en las redes sociales, pero esto es diferente, debo escribir sobre diversas especies y hacerlo parecer algo espontáneo, nada académico, debe parecer que el tema está trabajado al cien por ciento, sin errores en los nombres ni en las descripciones de las especies. ¿Cómo me metí en este problema? La fecha de entrega se acerca y lo único que tengo es una comparación pictórica a partir de los monstruos amorfos de El Bosco y las imágenes tomadas por Claire Nouvian. Quizá pueda escribir algo, quizá al final encuentre las piezas  y pueda juntar una por una, mientras atiendo otros deberes, como los reportes de flujo para una empresa que hace tiempo quiero quitarme de encima.

En fin, esta redoma vuelve a abrirse. Eso sí, hay mucha humedad y hongo.

Se medio cierra la redoma para que respire un poco.

 

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