Soliloquios: La muerte de los viejos dioses

Por: Jerónimo Emiliano

 Apreciaciones de poesía visual, era digital y nuevas poéticas

Odín yace colgado en árbol del conocimiento; espera que el sacrificio resulte en descifrar lo efímero y lo eterno, oculto en las runas talladas en las piedras, en las canciones de los bardos y los secretos de la guerra. El primer día, Odín confía en las palabras de las ardillas, la lluvia y el vapor de los cadáveres del sacrificio; el segundo día, la angustia se le clava en la garganta como una piedra rota; ocho días después, desamarra las lacerantes cuerdas, toma el abrigo del suelo y su ojo de vidrio y se va confundido, porque no ha pasado nada. Los dioses están en otra parte.

Se ha roto la concha del tiempo: con la tecnología y la transformación de los medios de comunicación cambia el sentido del conocimiento. Aparecen palabras raras: hipermedia, instalación, escritura colaborativa, video-poesía, poesía giff, ready-made, instalación, arte-objeto, happening, performance, poesía sonora y visual, poesía concreta, cómic, novela gráfica… expresiones donde lo visivo tiene un rol preponderante. Hay algo raro en el sol visto desde una pantalla, eso es lo que Odín extraña.

Aunque la expansión de los medios digitales no ha significado un avance tecnológico con impacto social en ciertas áreas —es absurdo pedirle a la tecnología que resuelva por sí misma problemas que no le tocan—, su predominancia en nuestras vidas es una realidad y es igual de absurdo tratar de resistirle. Esto es claro en la forma en que se distribuye el arte visual en nuestras sociedades, donde la imagen tiene un rol central, pero que no escapa del resto de las disciplinas artísticas, relacionadas con los sistemas de difusión como contenedores y medios.

La literatura digital es consecuencia directa de la forma en que la tecnología ha cambiado nuestro estilo de vida. Hemos llegado al punto en que se ha cuestionado la función y práctica misma del escritor y se teme por una suerte de retroceso cultural o de estancamiento.* En las academias, todavía se discuten las repercusiones que los formatos digitales pueden tener sobre el libro impreso. Se señala que se corre el riesgo de perder cierta “esencia” o “naturalidad” en el libro, postura que resulta conservadora en un entorno social cada vez más vertido en las redes sociales, el Internet y la comunicación por chat. En nuestras sociedades, los libros impresos y los libros digitales conviven en una reciprocidad envidiable. Dioses nórdicos y dioses del Internet: esta dicotomía, claro, exige asumir el rol de autores y editores digitales con seriedad, ética y compromiso en el oficio.

Visiones lúcidas, como la de Tomás Albaladejo, contrastan y abren preguntas respecto de los sistemas de comunicación, los cambios y efectos en el lenguaje literario y apuntan las bases del paradigma literario regido, antes que por dominio de lo cyber, por la coexistencia de los modelos tradicionales y los digitales. La tecnología, señala Albaladejo, otorga un tratamiento de las obras literarias que no había sido posible. “Es, por ejemplo, el caso de la elaboración de concordancias de una obra o de un conjunto de obras, en la que no sólo el proceso de elaboración, sino los resultados y, sobre todo, la funcionalidad y la utilidad del trabajo, se ven radicalmente transformados por la utilización de tecnología digital”. La literatura digital ha hecho posible nuevas formas de escritura que no existirían sin la ayuda de la tecnología. Esto implica más posibilidades, no sólo de producción literaria, sino también de interpretación, además de la necesidad de nuevas reflexiones sobre las funciones de la edición de textos, la crítica literaria, el comentario o la transformación de las obras literarias. **

¿Qué hace el Padre de todos perdido en una tierra extranjera? Si observamos con detenimiento, descubriremos que el arte-objeto, la experimentación trans-diciplinaria y el arte digital son prácticas cada vez más comunes en México y en muchos países de habla hispana, en ocasiones tratadas injustamente por el establishment editorial: dioses podridos. De 2010 a 2014, por ejemplo, se montaron en México las emisiones del Festival Subterráneo de Poesía, proyectos autogestivos que dieron espacio a recitales, happenings, performances, teatro, slams de poesía, poesía giff y multimedia, etc. En 2015 se realizó el festival Zinzezoz y en 2016 las dos emisiones de Game Over con los mismos formatos de presentación y con la participación de editoriales independientes, artistas plásticos, colectivos y autores de cómics, fanzines, posters, postales, fotografías y stickers. En diciembre de 2016 tuvo lugar el Ciclo de Arte Experimental Hysteria, en la casa cultural Pandeo de la Ciudad de México, que incluyó una conferencia sobre la historia de la poesía visual, además de instalaciones multimedia y performance interdisciplinarios.

Observemos que las redes sociales han significado dos cambios además de enajenación: rapidez y relajación de las intervenciones escritor-editor. Desde 2016 el Instituto Nacional de Bellas Artes ha tenido el acierto de organizar dos emisiones del Festival de Escritura Experimental en la Ciudad de México, con la participación de escritores con trayectoria como José Luis Zárate y Alberto Chimal. En estos festivales se ha abordado la forma en que las redes sociales, en general, y Twitter y Facebook, en particular, se han convertido en plataformas para la narrativa breve. En Twitter, las características de extensión de un tweet (antes 120 caracteres, 280 desde noviembre de 2017) son un estímulo para el ejercicio de fronteras poco comunes en la escritura. Hay que destacar que esta red social promueve la microliteratura a través del concurso interno en su plataforma.*** En estos foros se ha problematizado el valor y efecto de las literaturas digitales en la sociedad y se han enunciado algunas de sus particularidades. En la última emisión del Festival de Escritura Experimental (2017), el escritor español Vicente Luis Mora apuntó que, a diferencia de otros soportes, la escritura digital tiene una inmediatez y una capacidad de difusión para sembrar cultura en tiempo real: “Son dos regímenes de escritura algo diferentes y, por lo tanto, aunque palabra a palabra, letra a letra, el contenido pueda ser igual, no necesariamente es la misma cosa”.****

Pero la literatura digital no solamente utiliza las redes sociales y no sólo es mini-ficción. México se ha mantenido extrañamente al margen del fenómeno del ebook y por encima de su practicidad y economía se resalta el valor de las redes sociales como medio de contención. Es en el ebook donde encontramos uno de los rasgos más poderosos de la literatura digital: las amplias posibilidades para el uso de hipervínculos, imágenes, videos inscritos en el texto digital y sonido, todo aquello que se enuncia en lo hipermedia, o bien, lo multimedia. Esta veta puede ser explorada con mayor atrevimiento.

En internet existen espacios autónomos como Ficticia (http://www.ficticia.com/), que se define a sí misma como una “ciudad virtual de cuentos e historias” o el acervo de la Electronic Literature Collection (http://collection.eliterature.org/) con tres volúmenes (octubre de 2006, febrero de 2011 y febrero de 2016) que reseña el trabajo de escritores digitales y ofrece ligas directas a su obra en la red, además de la publicación impresa de su catálogo. En espacios digitales como Ubu Web (http://www.ubuweb.com/), se compila el trabajo de 58 poetas visuales y se referencia la poesía visual canadiense y brasileña contemporánea. Ejemplos concretos de poesía expandida han sido presentados por especialistas como German Fraustro, Rodolfo Mata, Alejandro Tapia, Roberto Cruz Arzabal y Cynthya García Leyva durante el encuentro Escrituras Digitales (2016), en el Centro Nacional de las Artes de México. Entre los ejemplos expuestos en el encuentro destacan n-cha(n)t (2001) de David Rokeby; Fly Tweet (2012) de David Bowen; Lift Off (2014) de Benjamín Moreno; El 27/The 27th (2014) de Eugenio Tisselli; Word.Camera (2015) de Ross Wodwing; : : Vtol – hotspot poet (2016) de Dmitry Morozov y Códigos – Writertools (2016) de Milton Läufer. Casi todas estas obras circulan de forma libre en internet.

Por otra parte, el interés que este ejercicio o labor poética genera, puede encontrarse en trabajos recientes de teoría sobre poesía visual, como La poesía visual en México (2011), compilado por Samuel Gordon; trabajos crítico-expositivos de Philadelpho Menezes como Poéticas y lo visual: una trayectoria de poesía brasileña contemporánea (1995) o la muy valiosa antología coordinada por Carlos Pineda, Poesía visual mexicana (2013), que reúne en cinco tomos el trabajo de casi 200 autores que participaron en las Bienales de Poesía Visual en México celebradas entre 1981 y 2009, cuyo último tomo contiene el trabajo poético-visual de autores vivos, activos en la escritura, nacidos entre 1949 y 1993. El trabajo de ediciones del Lirio ―que en coedición con la SEP, el CONACULTA y el INBA es responsable de la publicación de Poesía visual mexicana―, incluye las apreciaciones de Carlos Pineda sobre poesía visual actual y ha elaborado una edición bien cuidada de la obra del poeta mexicano Alberto Blanco. Las Bienales de Poesía Visual fueron un esfuerzo titánico para la preservación de este tipo de escritura. Muchos autores imprescindibles del siglo XX participaron en ellas, las Bienales sirvieron como pretexto para el diálogo y discusión especializada sobre el tema. Una de las principales trincheras y espacios de recopilación para la poesía que se ve en español es Escáner Cultural, con el subtítulo Revista Cultural de Arte Contemporáneo y Nuevas Tendencias (http://revista.escaner.cl/), coordinada por Marcela Rosen Murúa.

Hay posturas de poetas visuales que han descartado el uso del signo verbal y han apostado por completo a la expresión de los signos. Recientemente, se desató una polémica en redes sociales por el trabajo de Dante Tercero (Patricia Barraza, entre sus heterónimos). La propuesta de Dante es la escritura de poemas que utilicen emoticones de chat para buscar nuevas relaciones simbólicas dentro del registro de comunicación cotidiana por mensajes instantáneos. El ejercicio resulta interesante cuando las “caritas” dan potencia y sentido al verso, cuando se percibe cierta armonía en su despliegue y cuando el mensaje visual está regulado por intervenciones verbales o viceversa. Sin embargo, el ejercicio resulta torpe cuando Dante renuncia por completo al lenguaje verbal y utiliza únicamente emoticones. Con esta veta de escritura, el autor plantea la disociación completa entre imagen y poesía y apuesta a un sentido demasiado hermético del poema, con riesgo de caer en el absurdo. Aun cuando reduzcamos la función del verso a sus valores tipográficos, cerrar el sentido y limitar la expresión es antes un acto de autocensura que una actitud expresiva. Esto no significa que descartemos la composición a partir de nuevos sistemas de comunicación, pero renunciar a nuestra materia esencial, la palabra, es relegar la metáfora al relativismo.

Odín está atrapado en un mundo que cambia estrepitosamente. El paradigma de los nuevos medios de comunicación también es el de los nuevos métodos de transmisión y conservación del conocimiento. Este es un proceso que va más allá de lo que entendemos como “ciencias humanas” y lo mejor que podemos hacer es interpretarlo, ser parte de él, cuestionarlo y usarlo a nuestro favor. Una buena parte de los artistas, esos dioses orgullosos, en Iberoamérica lo han entendido así; otra parte vive paralizada por el miedo a lo desconocido. Es de observar, asimismo, el profundo desconocimiento de la tradición literaria que utiliza registros visuales y es preocupante que, si se estima por alto la figura del “joven creador”, la mayoría de estos alegres camaradas desconozca los principios más elementales de las post-vanguardias, en particular las que trabajan con la imagen.

Odín, sin embargo, no puede morir si se le sigue rindiendo culto, aunque el culto esté atrapado en una pantalla táctil y en poemas tímidos que pocos leen y no se recitan en los salones de los templos. Por el momento queda esperar que en el ensayo y error de estas posturas se desempolven los engranajes de lo “contemporáneo”. Hay algo que se oxida en las bibliotecas de nuestro pensamiento: somos nuevos dioses, pero no somos ni los primeros, ni los únicos, ni estamos en condiciones de destruir ninguna tradición, porque no la conocemos. Por lo pronto, el paradigma ya está sobre nosotros, alguien está ganando la guerra; la Tierra seguirá girando, queramos o no.


* Esto ha sido señalado por sociólogos y comunicólogos de todo el mundo. Nos parece bueno retomar las palabras de Humberto Morales: El impacto de este cambio [la brecha tecnológica] y los alcances de sus consecuencias aún nos son inciertos; hay quienes advierten implicaciones catastróficas, afirman que el desarrollo sin límites de este campo llevará a la “deshumanización”; otros más bien se concentran en sus aspectos positivos como la facilidad de comunicación y la democratización de la información. Sin embargo, más allá del análisis de si estos cambios tienen un fin positivo o negativo en nuestras sociedades, es innegable que su influencia no se detendrá y que ésta está destinada a cambiar múltiples aspectos de lo que hasta antes de su aparición había sido nuestra cultura.
Cfr. Morales, Humberto, “Bienaventurados los escritores digitales porque ellos heredarán la literatura” en Deslinde http://des-linde.com/2016/06/bienaventurados-los-escritores-digitales-porque-ellos-heredaran-la-literatura/.
Consultado el 21/01/2018.

** Íbid.

*** Vertiz de la Fuente, Columbia, “Surge el primer festival de escritura digital”, en Proceso, no. 2056, 27 de marzo de 2016 p. 69.

**** “Inició el Segundo Festival de Escritura Digital #EDG17”, boletín 545 (26 de abril de 2017) del Instituto Nacional de Bellas Artes. https://www.inba.gob.mx/prensa/5535/inicio-el-segundo-festival-de-escritura-digital-edg17, consultado el 21/01/2018.

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Bibliografía y páginas de Internet consultadas

ALBALADEJO, Tomás. “Literatura y tecnología digital: producción, mediación, interpretación”, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/literatura-y-tecnologa-digital-produccin-mediacin-interpretacin-0/html/02485b9e-82b2-11df-acc7-002185ce6064_2.html#I_0_,  consultado el 25 de enero de 2018.

GORDON, Samuel (compilación, estudio introductorio y edición). La poesía visual en México, Universidad Autónoma del Estado de México, México, 2011.

“Inició el Segundo Festival de Escritura Digital #EDG17”, boletín 545 (26 de abril de 2017) del Instituto Nacional de Bellas Artes. https://www.inba.gob.mx/prensa/5535/inicio-el-segundo-festival-de-escritura-digital-edg17, consultado el 21/01/2018.

PINEDA, Carlos (coord.) Poesía visual mexicana: la palabra transfigurada (Vol. I y V), coed. Ediciones del Lirio, SEP, CONACULTA, INBA. México, 2013.

VERTIZ DE LA FUENTE, Columbia, “Surge el primer festival de escritura digital”, en Proceso, no. 2056, 27 de marzo de 2016 p. 69.

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