Soliloquios: La muerte de los viejos dioses

 Apreciaciones de poesía visual, era digital y nuevas poéticas Odín yace colgado en árbol del conocimiento; espera que el sacrificio resulte en descifrar lo efímero y lo eterno, oculto en las runas talladas en las piedras, en las canciones de los bardos y los secretos de la guerra. El primer día, Odín confía en las palabras de las ardillas, la lluvia y el vapor de los cadáveres del sacrificio; el Ver más …

Soliloquios: tres poemas de Luis Eduardo García

  “La poesía de Luis Eduardo García parece saltar de un muñón a otro muñón, es como un saque preciso, el gallito que cae lentamente y el conmoverse  por  no saber qué hacer ante tal  lentitud”.   -The Bádminton Times “Simplemente una maravilla” – The Bádminton Post. “Leo la poesía de Luis Eduardo y pienso en un pez anguila tragarse a una marmota. Es eso: la imposibilidad de la sorna Ver más …

Soliloquios: La tristeza no es un asunto industrial, de Rosario Loperena

  …así como ciertas flores nacieron postradas, y no poseen más lenguaje que su cuerpo viendo al sol, así nosotros, con la única diferencia de que uno no sabe que no es una flor y puede cambiar su postura.   I. Debajo de la almohada se alojan sueños que no quieres que vea. Las atrocidades (invisibles) cometidas en las horas de amor. La duda es la más firme declaración de Ver más …

Cuatro figuras interpretativas

Francis Bacon, Tríptico, 1976. Óleo sobre lienzo. Figura I: Gilles Deleuze y su lógica textual-sensitiva Leer Francis Bacon:  Lógica de la sensación, guía no sólo a replantearse el modo de presenciar los cuadros de Bacon, también de comprender dos canales comunicativos. Por un lado, la teoría, por otro el lenguaje poético. La concepción del argumento en Deleuze se entiende como una combinación entre metáfora y crítica. Con Deleuze, el espacio-tiempo, la crítica-espécimen, Ver más …

Soliloquios: De policías y taqueros

En la cuadra hay dos tipos de taqueros: los que descaradamente te encueran con la mirada y los que juegan a rescatar a la damisela. —¡Abre la puerta! ¡Es la policía! ¡Abre la puerta o la tiramos! Estaba en pijama, eran ya casi las once de la mañana pero me había dormido a las 03:00 am trabajando la noche anterior, no pensaba, no tenía prisa, estaba desayunando como desayunan los Ver más …

El dolor del non-finito en la región más transparente del aire

  En México duele el non-finito como una suerte de hemofilia histórica que no permite que sanen las heridas. En uno de los cuentos de Constancia y otras novelas para vírgenes (Fuentes. C, 1990), “La desdichada”, el narrador comenta que debido a todos los tropiezos y cambios de dirección que ocurrieron durante la revolución casi no hay familias ricas que no hayan sido pobres ni familias pobres que no hayan Ver más …

Compartimos hasta la existencia o Vivir como si hubiese un futuro y una esperanza. Sobre Eso de Inger Christensen

Aprender que un pronombre (eso) puede abarcarlo todo. El escenario, la acción, el texto, son partes del universo del poema así como ejes para descifrarlo. ‘Inserte aquí la red de situaciones, hechos, sentimientos, vínculos’ que serán ahora sustituidas por ‘eso’. ¿Por qué estamos aquí y qué es este teatro? Esta puesta en escena en la que todos participamos. He tratado de relatar un mundo que no existe  para que existiese. Ver más …

Soliloquios: Un ser-para-más-allá-de-mi-muerte (sobre Operación al cuerpo enfermo de Sergio Loo)

PARA EL MÍSTICO ALEMÁN JOHANN GEORG GICHTEL el cuerpo es “la sede de un apetito insaciable de enfermedad y muerte”. Esta avidez por la aniquilación —por la transformación y la trascendencia desde ciertas perspectivas— nos revela la imagen del cuerpo como receptáculo. El cuerpo que encierra alguna, incierta, sustancia de mayor magnitud y alcance, pero también, la cámara-cuerpo que atrae y contiene el dolor; el cuerpo que es, él mismo, Ver más …

Soliloquios: Hormigas rojas

La niña Reina creció en un rancho en el estado de Hidalgo. No era especialmente traviesa ni desordenada pero tenía seis hermanos varones, por lo cual todo lo que hacía ella —la única a la que la melena se le enredaba al treparse a un árbol, la única a la que regañaban por no ayudar en la cocina— por más inofensivo que fuera se veía magnificado, enmarcado en lo masculino Ver más …

Soliloquios: Cuatro poemas de Miguel Ángel Díaz

    Cuando yo muera quiero que me inseminen A David Ojeda* Yo soy su casa. Todo yo y todo en mí: rastro y memoria. Como recién llegado de otro mundo en el desconcierto de una existencia absolutamente ajena a la mía ¡bu! Soy yo que eres tú: lacasaquenarra el grito leve de los labios del loco que intuye su muerte: nadie sabe que sombra le vela el entendimiento qué Ver más …