Jaque Mate

  La partida no duró más de quince minutos. La mitad de esos quince minutos no eran movimiento, sino vacilación y acercar mi mano temblorosa a una pieza, para luego retirarla y seguir pensando un poco más. Él apenas y se inmutaba, dando sorbitos a su copa mientras desplegaba sus caballos y alfiles ante mi defensiva ciega. Cuando dijo Jaque mate debí abrir mucho los ojos, porque me miró con Ver más …