Soliloquios: De policías y taqueros

En la cuadra hay dos tipos de taqueros: los que descaradamente te encueran con la mirada y los que juegan a rescatar a la damisela. —¡Abre la puerta! ¡Es la policía! ¡Abre la puerta o la tiramos! Estaba en pijama, eran ya casi las once de la mañana pero me había dormido a las 03:00 am trabajando la noche anterior, no pensaba, no tenía prisa, estaba desayunando como desayunan los Ver más …

Ornitorrinco: IV

—Debía tener unos veinticinco metros de profundidad. Y teníamos que meternos ahí porque se suponía que ahora sí le habían pegado al premio grande y habían encontrado unas reservas de petróleo en el desierto. Fíjese nomás, ahí en mero Torreón. Total que fuimos a caer un grupo de mensos que se creían caza fortunas y yo, ya sabe, empujado por el aburrimiento que siempre me anda quemando las plantas y Ver más …

Soliloquios: Hormigas rojas

La niña Reina creció en un rancho en el estado de Hidalgo. No era especialmente traviesa ni desordenada pero tenía seis hermanos varones, por lo cual todo lo que hacía ella —la única a la que la melena se le enredaba al treparse a un árbol, la única a la que regañaban por no ayudar en la cocina— por más inofensivo que fuera se veía magnificado, enmarcado en lo masculino Ver más …

Ornitorrinco: II

Mauricio y su esposa Ana nunca han tenido los mismos horarios: rara vez, por ejemplo, les da hambre al mismo tiempo, casi nunca duermen a la misma hora y salir de la cama juntos por la mañana ha sido descartado desde hace mucho. Como el movimiento en las manecillas de un reloj que cada hora evita se encuentren más de una vez, sus vidas individuales funcionan perfectamente sin dejar de Ver más …

Ornitorrinco: I

Imagen por Adrián Martín Hay que darle forma a este relato de algún modo. Podría arrancar desde cualquier momento, pero elegiremos la mañana, porque quizá nos otorgue algo de claridad pensar en el día temprano, cómo se abre ante nosotros, en blanco, y luego le seguimos la corriente a partir de ahí. Y es que era temprano cuando Luz se levantó. Inclusive se podría decir que el cielo se estaba Ver más …

Bibliomancia: Una mujer que escribe. (Sobre “El libro de Ana” de Carmen Boullosa)

Una mujer que escribe ha decidido ser testigo del mundo. En su última novela, la escritora mexicana Carmen Boullosa, ha decidido preservar la memoria, partiendo de un personaje ficticio que sueña y se desdobla en muchas mujeres posibles. Recorrer la vida hasta lograr despojarse de un pasado que nos es ajeno cuando somos los personajes en la mente de alguien más. La bella y trágica rusa Ana Karenina, que León Ver más …

Soliloquios: Fiesta

Despierto. No recuerdo qué soñé. No me duele la cabeza, pero fue una gran fiesta aunque no recuerdo… bueno, sí recuerdo pero hay lagunas. Estoy en la cama con otras personas; están cubiertas por la sábana, la misma que también me cubre. Alzo la sábana y descubro que son dos personas. Hay una mujer que no tiene sostén, tiene tanga. Es una mujer delgada, bien formada, sus glúteos pequeños, pero Ver más …

Probeta: Paseo dominical, por Yarazai Simbrón

Texto por Yarazai Simbrón “Los espacios se han multiplicado, fragmentado y diversificado. Los hay de todos los tamaños y especies, para todos los usos y para todas las funciones”. Especies de espacios, Georges Perec Tomamos la etiqueta que cuelga de cada filamento, la estatua más próxima se activa y llega a nosotros antes de que podamos hacer una comparación sesuda entre el precio de contado y en pagos. Si se ignora Ver más …

Correspondencias: Lucia Berlin

Our lighthouse Lucia Berlin Hi! I was dreaming! But not a dream with pictures. I could smell my mother’s Swedish cookies. Right in this room. Right here. We lived in a lighthouse, me and my seven brothers and sisters, on the Sainte Marie River. There’s no place to put things, much less hide them, in a lighthouse, but my ma sure could hide cookies. I always found them though. Under Ver más …

Soliloquios: Domingos

Al niño no le gustan los domingos. Los detesta. (¿Verdad que los detestas, mi rey?) Toda la semana hace planes imaginarios para esconderse de los domingos. Hay personas que detestan las calabazas, los payasos, detestan bañarse, hacer la tarea, el sonido que hace el gis sobre el pizarrón, el sabor de una cuchara de metal, levantarse temprano… bueno, el niño también detesta todo eso. Eso y la iglesia, al  padre Ver más …